lunes, 9 de junio de 2014

Jorge Ariel Madrazo: Biografía y poemas




Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 1931). Exiliado en Caracas entre 1975/1983. Es autor de más de una docena de poemarios. Cuerpo Textual obtuvo Segundo Premio Municipal en 1987. Los más recientes en Poesía: De mujer nacido (Alción, Córdoba, 2003). Teoría sobre ella (plaqueta, Vinciguerra, 2004). De vos (El Mono Armado, 2008 y 2012 y Ayer decías mañana (Ruinas Circulares, 2012). 
Inéditos en Poesía: el poemario Cantiga para ella y la antología personal Algunas escenas del mundo (en prensa, Ediciones La Cabra, México, con prólogo de la poeta Marta Braier). 
En narrativa: los libros de cuentos Ventana con Ornella (Bs. As. Letra Buena, 1992) y La mujer equivocada (Ediciones perse, Bs.As. 2006).
También: Quarks (microficciones, Ediciones Al Margen, La Plata, 2006) y la novela Gardel se fue a la guerra (Ediciones Centro Cultural de la Cooperación, 2011, Primer Premio Eduardo Mallea período 2003/2005 - Ciudad de Bs. As.).
En ensayo: Breve historia del bolero (Venezuela, 1979) y El Anticristo (Madrid, 2004, Ediciones Círculo Latino).
En traducción: En 2005 obtuvo el Primer Premio Ibby Internacional (International Board on Books por Young People) a la mejor traducción, por sus versiones de dos libros de relatos de Jack London – Editorial Colihue, Bs. Aires.  
También premiado por la Sociedad de Poetas del Brasil por sus versiones de poetas, narradores y ensayistas de ese país.
Invitado a Festivales internacionales de poesía en Colombia, Cuba, Brasil, España, EEUU, Irlanda, México, Perú, Uruguay y la ex Yugoslavia. I
nvitado con otros cuatro poetas argentinos a lecturas y disertaciones, con motivo de una antología bilingüe en Francia (Paris  y Poitiers, 2010)
Integra el Consejo de Redacción de la Revista de Poesía y Reflexión «Trilce», de Concepción, Chile.

Miembro Honorario de la Academia de Letras del Nordeste de Brasil.


de “Para matar el tiempo”

¿Es una nada que simula un todo?
¿el sólido vacío en que algo nace?
vuela tu mano, sangra, reza, yace:
alma prensil con que escribís tu todo
mejor dicho: te escribe -mano a codo-
la palabra-poema, donde pace
tu buey tan ojos que el dolor enlace,
que lo lleve a otro mundo, donde el modo
de ser vos mismo es, sin más, ser nadie
y allí al fin te disuelvas, luz y estrella
amando el raro amor que otorgó vida

a tu otro-yo: tu muerte renacida.
Jamás la muerte resultó tan bella.
Vivo estarás, mientras tu muerte irradie.



de "Ella"



SORBÍA TU PERRO A MATINALES
lengüetazos (ah la perruna obcecación)
sorbía la mañana en pote o en jarra, cómo
saberlo, oíase tan sólo
charco de
lengua y
sorbía él - sorbíamos vos, yo, en lábiles
tazas- la leche agria

capaz de aquietar almas que alman
cosas como tazas o
como perros o como este
sentimiento que no es
ni perro ni
taza ni música
pero alumbra como mil faros
de alejandría este sentimiento o perro
o

lluvia y luego ver:
no hay no hubo esa
agüita del cielo la
creamos el perro, y vos y yo y
un sentimiento que no digo que
mejor

anochezca
si todo cuanto decirte
pueda lo sabes y
si no
lo sabes quizás nazca
otro perro cuya lengua

otra lluvia cuya lengua
te susurre

leche
amanecer
negra iguana te
susurre y ya

está me escondo no
juego
más




de "Mundo y lo demás"



LA BASURA DEL YO
flota en lago de cera

corrompen a aquel hombre
sus fúnebres vapores

Mientras él interroga
a un terco fantasmita

con cabeza de oráculo
y destino de larva

la basura del yo
le asfixia boca y alma

alimañas, rincones
de víscera llagada
repitiendo los síntomas
de aquel yoíto enfermo

que siempre dice “yo”
sin sospechar su índole

un tigre lo devora
hasta que al fin comprende:

su no-yo lo convoca
al reino de la pluralidad




de "Teoría sobre Ella y otros poemas"


ELLA ES UN FELINO, HIENDE SU
cuchillo
en el vientre en el
cerebro
en los párpados flagrantes
Si la buscan dice que no está
pero salta -bella de
noviembre-
cuando menos se
la espere

es la foto entredientes
que no se puede revelar
el riesgo de enfrentar fieras del trópico
por placer y
porque sí

Ella asalta sin más armas
que un espíritu
llameante
un cuerpo en perenne ignición

Es la mejor dentro de su especie

Devora su presa
al
anochecer



viernes, 9 de mayo de 2014

Poemas de Dolores Etchecopar



9

¿de dónde sopla el viento que abre
las pequeñas jaulas
de la memoria?
el mar está prohibido  dijo una voz
que salía del mar
el mar de las desapariciones
vivíamos allí
¿se puede?
a ciegas tanteo esa sustancia oscura
que atraviesa mi cuerpo día tras día
¿dónde estoy?
ahora levanto uno de sus miles de brazos

y para esa mano más fría que el mar
que me tienden desde la costa
sólo tengo la mascarilla
de la Madonna de los gritos

7

niña helada en una canciónde cuna y de tumba
con cuánto esmero te envuelven
los cordeles los pasos de tu madre
la tardanza de un amor
que teje tu rostro sin descanso
¿qué alimento es ése que tomaste
en el frío
cuando ya no había nada?

cortaron tu bretel de nubes y de nieve
te sacaron del alma del mundo
ultrajaron el obsequio
de tu rostro huyóun jaguar
a la vista de todos

niña larva
apunada de soledad
te doy asilo en mi aliento
en mi protesta
ábrete
hazte unas manos
para levantar de tu pecho y del mío
una casa
hazte un comienzo
en la música
y el rugido
del animal más lento

60

en la foto tu mano se levanta
saludándome
mi trineo se desliza por la nieve
y la infancia

una mano se levanta y me saluda
quizá no haga falta otra cosa

18

en mi casa algo grave le sucedía al silencio había hielo
en un ojo un jardín aterrado era el otro
en la oscuridad nevaba los pasos de mi padre
rápidos llegaban en un día a todas mis edades y entraba
esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles
para tocar el día más allá de sus ramas
más allá de sus frutos heridos por el hielo
yo quería tocar la mañana de esa ciudad
que se iba en los trenes


14

cuando yo tenía tres años
en el dibujo que coloreaba
siempre quedaba una punta
que se salía del contorno
todavía falta  volvías a decirme
condenando el defecto
cada vez que te mostraba mi dibujo
(eras mi hermana dijeron)
durante años estuve borrando
lo que se pasaba de la raya
pero fue inútil
vuelve a brotar insistente
perdurable el defecto
aunque ya no hay nadie allí
donde sigues señalando
el defecto avanza por su cuenta
resquebraja los muros
como una briosa maleza
que ya no quiero arrancarme
tengo para él
otro alimento
otros parientes

32

el sonido de la tormenta
estuvo aquí

el silbido del desastre

un disparo a la intemperie
del corazón

miles de flores amarillas
cerrando sus puños

dejarlo solo entre los pájaros
y la sangre

¿dónde está el cielo?

dejarlo cerca del agua que lava el corazón

ciérrenme les digo a mis ojos
quiero ir en las alas de la lluvia
a su tumba

dejarlo solo en el paisaje

hay que caminar hasta el cielo
para encontrar esa espiga sola
derribada en los ojos
de cada uno

30

ya casi nadie usa papel y tinta
espero que tu carta me llegue de otro modo
que se lean tus palabras
en mis manos
cuando las miro
porque dejan de aferrarse
¿o son mis arrugas tu escritura?

te escribe en la cruz de la puerta
que atravesaste

cuidáme del frío de las palabras
que te envié hace mucho
y ahora me devuelven sin abrir

53

antes de irse
cerró los ojos de cada cosa
que la rodeaba
la mesita de luz         un pañuelo
sus lápices
el jardín       su rosario
los ovillos de lana cerraron los ojos
no volvieron a mirarme
antes de irse
ella me dio la espalda
y el mundo




Dolores Etchecopar, poeta y artista visual, nació en Buenos Aires en 1956. Publicó los siguientes libros de poesía: Su voz en la mía (Corregidor, 1982), La Tañedora (El Imaginero, 1984), El Atavío (El Imaginero, 1985), Notas salvajes (Argonauta, 1989), Canción del precipicio (Grupo Editor Latinoamericano, 1994) y El comienzo (Hilos Editora, 2010). Sus poemas integran varias antologías. Entre los años 1999 y 2000 creó con otras poetas y artistas el grupo de poesía oral y acción poética El pez que habla. Actualmente dirige el sello de poesía hilos editora.

miércoles, 23 de abril de 2014

Abril en Lecturas en el CCC


Poemas de Santiago Sylvester


La muerte es provisoria…

La muerte es provisoria, pero la vida está definitivamente aquí,
aunque todo indique lo contrario:

en el gusto que el café deja en la boca,
en la brasa que se consume sobre el cenicero,
en el rugido de los automóviles, más allá de la ventana,
y también en la memoria que gira en sentido contrario a las agujas del reloj,
/contradice a las aves migratorias, sube escalera abajo/
y se salva de la destrucción.

Pero el misterio es éste: lo que se rompe tiende a recomponerse,
lo disperso a juntarse
y a unirse lo que nunca ha tenido relación.

No se trata ya de la unidad,
sino de quién pega los pedazos:
como está la cicatriz en el centro de la herida,
el remiendo en el secreto de la tela,
o el sentido de este café, que no está en ninguna mesa
/sino en el camarero que, al desplazarse, integra.

El misterio de la dispersión
consiste en que no hay dispersión:
cada uno, aún a su pesar, termina estando en su sitio.

(De Café Bretaña)



Mujer en la esquina

De lo que se trata es del intercambio: ella tiene hambre, yo
no tengo conocimiento; y si cada uno espera que caiga su ración del cielo, ya podemos despedirnos sin aliviar la carga.

Siempre ha habido estos pactos: ella, con un naipe distinto

en cada caso, yo eligiendo la carta para ver si acierto;
ella, yegua de Parménides llevándome camino arriba, yo
olfateando el rastro con precipitación;
y así, necesitados ambos de lo que el otro tiene y no guarda
para sí, buscamos lo excitable de la especie para alcanzar el peso, la saliva del otro, la célebre unión de las mitades.


Ella siempre con historias exitosas (todas tristes), y yo

atestiguando lo que he dicho:

que si espera en la calle
se debe al intercambio,
si entra en el bar y llama por teléfono,
si disloca hasta morir la mandíbula del alma
y se ríe cuando corresponde llorar
se debe al intercambio: esas partes separadas en
busca de lo mismo.



Y es todo lo que sé.

Pero ella sabe más:

sin salir de la esquina
conoce el mar por el tripulante a deshora,
el mercado por el olor de una manos,
la vaca por el carnicero;
y si no quiere ni oír
hablar del corazón, acostumbrada
como está a la charla,
es porque sabe que ahí cruje la madera.
El corazón es puro esteticismo. 

 (De Escenarios)



Dean Funes


Es bueno que una vez y otra
el día arañe de este lado: bueno
para empezar el día aquí, con los ojos abiertos,
con los ojos cerrados: en la doble tarea de recordar y olvidar,
de aprender y olvidar, de (jadeando
con la lengua afuera)
mirar intensamente todo
y retirar la mirada: cara y contracara
de una misma intensidad, de un
solo sobresalto
que soy yo.

Se dice, por ejemplo, aquí empezó todo, contando
con la aceptación de la memoria;
se dice fácilmente, como debe ser,
que aquí está la memoria
y la fascinación de recordar, aunque haya que irse para que la fascinación exista.

Donde estuvo la madre
queda la división de las aguas: donde
estuvo la madre
queda el balido con su pequeña condición:
donde estuvo la madre
queda fijo el encantamiento de decir aquí estuvo.

( De Calles)



Posiblemente el unicornio


Un unicornio mira desde tierra firme el Arca de Noé: lo

olvidaron al cerrar la compuerta.

Después vino la lluvia, y otra vez la lluvia. Peces,

pájaros y caimanes, más los zancudos que caminan sobre

el agua, tenían su habilidad

y no sufrieron sobresalto en la cuarentena más húmeda

que se recuerda;

el unicornio, sí.



Elefantes, caballos,

quirquinchos y corzuelas

estaban bajo techo en la chalana célebre

cuando se vino abajo el cielo inhóspito: cabras, gallinas

y tortugas (“ese

interesante animal que es a la vez

animal y domicilio”)

iban a salvo de cualquier diluvio;

el unicornio, no.



Por este olvido llegan de vez en cuando noticias de algo

que se perdió en un mapa antiguo, en algún

pergamino tapado varias veces por el polvo: señales

confusas que ya vienen de ninguna parte: restos flotantes

desde antes que el tiempo se volviera historia.



Y sólo queda el olvidado, el que no pudo ser,

el que dice cuando un artista atacado por el virus místico

lo rescata en un tapiz o en el cuadro de alguna sacristía:

“nací perdido y no quiero que me encuentren”; y mira

desde tierra firme.

(De La palabra y)



XVII


Hoy

un contagio de mirar

como hay otro

contagio es el de no estar en el lugar correcto,

contagio de la década pedida que se llama

fracaso.

Fracaso

que se esconde en cualquier parte

y desde allí avanza hasta ocupar la respiración.



Pero el fracaso es selectivo, elige

con cuidado cada uno

con su fracaso propio, como la muerte propia a la manera organizada

de Rilke, como el pan de cada día, la propia planificación o la

palabra propia.


O la propia versión del que, por ejemplo, dice:

…el largo filamento que dejaba un caracol en el patio: iba de hoja en hoja inspeccionando todo, lenta y concienzudamente, como si tuviera el deber de informar su paso por la tierra, con su enorme memoria de animal milenario. Inmóvil ante una hoja caída, bajo el toldo que paraba el sol del verano, y nada se movía en el patio, sólo que para mí la vida era un túnel por el que soplaba un viento feroz, un arrebato que me llevaba a la otra punta: yo era succionado por la gran ventilación y aparecía con el pelo revuelto y los ojos fuera de órbita en la otra punta del mundo y yo no estaba aquí sino allá, donde la vida no tenía la meditación ceremoniosa y sabia del caracol sino el oleaje del caballo en el momento de saltar. Yo era el caballo viviendo en el caracol.

(De El punto más lejano)

Abril en Lecturas en el CCC: Santiago Sylvester


Salta, 1942 -  Poeta, narrador y abogado nacido en la ciudad de Salta. Vivió en Madrid entre los años 1977 y 1995, donde dirigió la revista Estaciones. Fue galardonado con el premio internacional de poesía Gil de Biedma, con el premio Sixto Pondal Ríos y en dos ocasiones, el del Fondo Nacional de las Artes, entre otros. Ha escrito artículos y elaborado antologías de poetas del noroeste argentino.

Libros publicados

Poesía

En Estos días; Ediciones La Flauta de Caña, Salta, 1963
El aire y su camino; Ed. Ismael Colombo, Buenos Aires, 1966
Esa frágil corona; Ed. Dirección de Cultura de Salta, 1971
Palabra intencional; Ediciones del Tobogán, Salta, 1974
La realidad provisoria; Editorial Cuarto Poder, Buenos Aires, 1977
Libro de viaje; Libros de Estaciones, Madrid, 1982
Perro de laboratorio; Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1986
Entreacto; ICI-Quinto Centenario, Madrid, 1990
Escenarios; Editorial Verbum, Madrid, 1993
Café Bretaña; Editorial Visor, Madrid, 1994
Antología poética; Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1996
Número impar; Ediciones del Dock; Buenos Aires, 1998
El punto más lejano; Ed. Ave del Paraíso, Madrid, 1999
Calles; Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2004
El reloj biológico; Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2007
Perro de laboratorio, 2ª edición; Ediciones del Dock, 2008 

Prosa

La prima carnal (cuentos); Editorial Anagrama, Barcelona, 1987
Oficio de lector (ensayos); Alción Editora, Córdoba 2003

Ediciones críticas y antologías

La Tierra natal. Lo íntimo, de Juana Manuela Gorriti; Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires 1998 
El gozante, Antología de Manuel J. Castilla; Colihue, Buenos Aires 2000
Poesía del Noroeste Argentino. Siglo XX; Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires 2003
Poesía Joven del Noroeste Argentino, Fondo Nacional de las Artes, 
Buenos Aires, 2008

Algunas antologías en las que se han incluido trabajos suyos

Poesía

Una antología de la poesía argentina (1970-2008); de Jorge Fondebrider, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2008
La piel del jaguar – 25 poetas hispanoamericanos ante un nuevo siglo; de Álvaro Salvador; Fundación José Manuel Lara, Vandalia; Sevilla, 2006
Io è un altro (Yo es otro), Poeti argentini dell’area rioplatense; Antología en italiano, edición de Elvira Dolores Maison y Marina Moretti, traducción de Betina Lilián Prenz; L’Harmattan Italia, Torino, 2006
Cumbre Poética Iberoamericana, Antología de Salamanca; de Alfredo Pérez Alencart; EDIFSA, Salamanca (España) 2005
Antología de la poesía erótica española e hispanoamericana; de Pedro Provencio; Biblioteca Edaf, Madrid, 2003
Antología de la poesía española e hispanoamericana; de Melquíades Prieto; Biblioteca Edaf, Madrid, 2002
Autores argentinos de fin de siglo, Poetas 2; de Juano Villafañe; Desde la gente, Buenos Aires, 1999
Antología de Poesía Latinoamericana, de Álvaro Salvador; Universidad de Granada, España, 1998
Norte y Sur de la Poesía Iberoamericana, de Consuelo Triviño; Verbum, Madrid, 1997
Poésie Argentine du XX Siècle, (Edición bilingüe), de Horacio Salas; traducción Nicole Priolland; Ed. Patiño, Ginebra, Suiza, 1996
Canto Australes (Poesía Argentina 1940-1980), de Manuel Ruano; Monte Ávila Editores, Caracas, Venezuela, 1993 
A Palabra Nômade (Edición bilingüe), selección y traducción de Santiago Kovadloff; Editorial Iluminuras, San Pablo, Brasil, 1990 
Nueva Poesía Argentina, de Leopoldo Castilla; Ed. Hiperión, Madrid, 1987
Poesía Argentina de Hoy, de Jorge Boccanera; Universidad Mixoacana de San Nicolás Hidalgo, México 1981
Antología de la Poesía Argentina, de Raúl Gustavo Aguirre; Ed. Librería Fausto, Buenos Aires 1979
Cuatro Siglos de Poesía de Salta, de Walter Adet, Ediciones del Tobogán, Salta, 1972
Panorama Poético Salteño, de Raúl Aráoz Anzoátegui; Edición de la Dirección de Cultura de Salta, 1962

Prosa

Cuentos de amor, Páginas de Espuma, Madrid, 2008
El cuento es la noticia, Páginas de Espuma, Madrid, 2000
Antología del Cuento Argentino, Ed. Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 1989. Selección de Jorge Calvetti y Jorge Lafforgue
Celeste Goes Dancing and other stories. Antología del cuento argentino, selección y traducción al inglés de Norman Thomas di Giovanni; Ed. Constable Publishers, Londres, 1989


Premios obtenidos (Argentina y España)

Fondo Nacional de las Artes, 1966. 
Dirección de Cultura de Salta, 1970. 
Fondo Nacional de las Artes, 1977. 
Sixto Pondal Ríos, 1977. 
Ignacio Aldecoa, de cuentos; en España, 1985
Jaime Gil de Biedma, en España, 1993. 
3er. Premio Nacional de Poesía, de la Secretaría de Cultura de la Nación, 1997
Premio Jorge Luis Borges 1999, de Cuento, de la Secretaría de Cultura de la Nación
Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Poesía, 2008

lunes, 17 de marzo de 2014

María Malusardi: algunos poemas


Del libro “museo de postales”

(Editorial El Suri Porfiado, 2008)
museo de postales
(poemas)

canasta en la tierra
ese cielo me calma la tristeza de la tierra está en los cuerpos nadie llenará la canasta con espejos me dejarán el pan el hijo muerto en la curvatura de la espalda de esa mujer pequeña y campesina
museo de postales
calman rembrandt y alonso klimt y miró goya y picasso chagall y hopper millet y emilia (gutiérrez) la de los ojos templados el hundimiento del ser un rejunte manos y postales dentro de una caja falso museo relicario de absortos y despojados un instante de gozo la desdicha una obra del tamaño de lo efímero souvenir del encierro hay que tomar del dolor el óleo de la historia la temperatura final del desamparo

el descenso de jacqueline du pre
(poemas)
“He llegado a la meta de mi corazón.
No hay ningún rayo que vaya más allá.
Dejo detrás de mí el mundo…”
Else Lasker–Schüler

preludio la ceniza de mi infancia: mi madre arañaba los ojos del incendio y me dormía así los cuentos de la noche encallaban el árbol en su sombra el agua ardía en el devenir de los infiernos allí donde la música esparce sus caballos y me deja

no puedo quejarme de los huesos: la música se ha enfermado en mí he roto la cuerda un acto de confusión y de olvido miles de manos entre sábanas riéndose intentaron elevarme sostenerme en la gloria me he dormido sobre la escena no hubo tiempo para el desarraigo estoy aquí: los dedos tiemblan cuando amanecen sobre la madera intacta del silencio

no puedo pensar que los huesos se remiendan con el agua la música ha tramado mis jerarquías y mis sombras escribo apuntes nunca serán la voz: ni dvorák ni elgar escribo con el límite de mis huesos soy la ruina de los que me escuchan y lloran el sol me olvida recoge sus telares mi violonchelo indaga el azoro en mi cuerpo recoge el ritmo de su condena

Marzo: María Malusardi en Lecturas en el CCC



MaríaMalusardi (Buenos Aires, 1966) es escritora, periodista cultural y docente. Publicó los libros de poesía El accidente (2001)la carta de vermeer (2002),variaciones en la niebla (2005), diálogo con pescadores(2007), museo de postales (2008), trilogía de la tristeza (Finalista Concurso Olga Orozco 2009 y recientemente traducido al francés), el orfanato(2010) y la música (2013).

martes, 19 de noviembre de 2013

Último encuentro de 2013


Noviembre en Lecturas en el CCC



Jorge Consiglio nació en 1962. Es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado cuatro libros de poesía: Indicio de lo otro (1986), Las frutas y los días (1992); La velocidad de la tierra (2004) e Intemperie (2006); un libro de relatos, Marrakech (1998) y la novela El Bien (2003), que recibió en España el Premio Ópera Prima Nuevos Narradores


Poemas:

Selección de poemas de Intemperie (2006)


La Rata

No
entiende el sueño
como dejar de ser
lo que la realidad demanda.

Desconoce la vejez
como apariencia del tiempo,
la forma ovalada de su cráneo, las uñas,
el gusano eventual que mañana
arderá en su paladar.

Es metódico presente,
sombra acorralada.
Cuenta con el límite de su ánimo:
está cómoda en el íntimo teatro del miedo.

Ahora muerde un trozo de pan.
En la boca, puro holocausto,
trabaja su lengua y la secreta circunstancia
de la saliva.
Mastica, vale decir, con un aire ausente.
Está inmóvil en su cueva.
Tiene la mirada fundada
en la economía y el sigilo.

Vive corrida
por el desesperado índice de su deseo.
Al perpetuo abrigo de la huella que amenaza.





A cielo abierto

Trepa por una viga y se aleja.
La madera se ofrece
dócil al roce de su piel.

Si bien el cielo es duro y limpio
sabe que la intemperie
determina engaños: no existe lo que llaman soledad.

La memoria del hambre
determina su rumbo.
El bigote rígido y la leve tristeza
que le describe el cuerpo,
lo dicen.

Está andando sobre un techo y de pronto se detiene.
Levanta apenas la cabeza, yergue las orejas:
distingue el día.
Ve la brumosa claridad que se aprieta
contra el mundo.
Ni por un momento olvida
la piedra oscura que guarda en el vientre.


Lo imposible

La veo tan cerca que creo
aceptaría mis manos.
El engaño, como a todos, me vasta.

Mueve la cabeza,
intenta oler aquello que ocurre y no ve.
Parece que dijera pérdida o consuelo.

Parte su camino: un mamífero más que deambula a ciegas.
No hay manera de anticiparle el rumbo.
Cuenta con el mismo sentido
que el líquido que se derrama.

Tiene el paladar impregnado
con el almíbar de los desechos.

Ahora se sumerge en un silencio
que ella misma no tiene y
se aferra a sus entrañas.
Conoce, y no lo sabe,
el horror desde donde nadie lo mira.

Abre el oscuro cofre de su boca,
se relame, con la lengua
repasa el confín de sus labios.
Su aliento desestima
toda peregrina idea,
sea o no de eternidad.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Rafael Oteriño en Lecturas en el CCC


Rafael Felipe Oteriño




Rafael Felipe Oteriño
Premio Konex 1994: Poesía: Quinquenio 1989 - 1993


Nació el 13/05/1945. Poeta. Publicó los siguientes libros de poesía: 
Altas lluvias (1966), Campo visual (1976), Rara materia (1980), El príncipe de la fiesta (1983), El invierno lúcido (1987), La colina (1992), Lengua madre (1995), El orden de las olas (2000), Cármenes (2003), Ágora(2005). 
En 1997 publicó su Antología poética y en 2009 reunió su obra en el volumen En la mesa desnuda. Miembro de la Academia Argentina de Letras y Profesor de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Universidad Fasta. Fue también Juez en Mar del Plata durante más de 30 años. Recibió los Premios del Fondo Nacional de las Artes (PK) (1966), Coca-Cola en las Artes y en las Ciencias (1983), Primer Premio de Poesía de la Secretaría de Cultura de la Nación (1985 y 1988), Consagración de la Legislatura Bonaerense (1996), Premio Nacional Esteban Echeverría (2007) y el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (2009).